Artá y el poblado talaiótico de Ses Païsses

Artá, pueblo de Mallorca perteneciente a la comunidad de Levante, y que lo oigo nombrar desde que llegué a la isla, por algunos como que está muy lejos de Palma, pero eran más los que me decía que es un pueblo bonito y muy chulo, y por ello no tardé en visitarlo, pero la primera vez que lo hice, mi visita fue de paso, y sólo vi la famosa iglesia en alto con aquellas vistas, y poco más recordaba.

Por eso, cuando mi querido amigo que tan buenas excursiones y paseos me propone siempre, y del que os he hablado, Toni, de @clickMallorca, me propuso visitar Artá, no dude en apuntarme porque ya tenía ganas de descubrirlo de verdad, y me he quedado maravillada de la riqueza cultural, gastronómica y de historia esconde, así que el dia fue completo, tanto por la gran compañía como por todos los rincones que conocí y que ahora os enseño.

Artá, cuyo escudo podéis ver en esta foto, es un núcleo de población de unos 6000 habitantes, existiendo además 5 núcleos de urbanizaciones más: Colonia de San Pere ( 433), Montferrutx ( 99), Betlem (34) , urbanización San Pere ( 27) y S’estanyol ( 20).

Población agrícola y turística por excelencia, tienen cultivos de frutales ( almendros, naranjos, nísperos….) viñedo y olivar, y en ello basan su economía junto con las tradiciones mallorquinas y culturales, que tanto promocionan al gran turismo que hay por esta zona de la isla.

Es un pueblo que al estar metido en un gran valle, se caracteriza por estar amurallado y en alto una iglesia y ermita del Salvador, imagen típica de Artá y desde donde merece la pena contemplarlo, así como todo el valle, verde y su contraste de azules con el mar al fondo y las montañas de la sierra de la Tramontana.

Conozcamos un poco de historia, a parte del gran tesoro del poblado Talaiótico, del que ahora os hablaré, la dominación romana sin duda dejó huella en Artá, y durante la época musulmana la península de Artá ( Yartan) era uno de los trece distritos en los que si dividia la isla de Mallorca.

La fundación de la villa también está vinculada a la llegada de los monjes que durante la reconquista cristiana fundaron el Priorato de Santa María de Bellpuig, que hasta el siglo XV se denominaba Almudaina,  y Artá era todo el distrito territorial. Y así pasando los siglos y las características de cada época, cabe destacar en el año 1921 la llegada del ferrocarril que unía Artá con Manacor.

Actualmente esta línea que se quería poner en marcha de nuevo está parada por falta de dinero debido a la crisis, pero tienen toda la vía hecha, la estación y un proyecto que ha tenido que ser parado.

Mercado de Artá

Si hay un dia en el que tenéis que visitar Artá es el martes, dia de mercado, en el que me sorprendió el gran ambiente que había, a pesar de estar en periodo de temporada baja, porque en temporada alta es impresionante la gente que lo visita.

Es un mercado donde puedes encontrar de todo: ropa, calzado, complementos, ropa de hogar, plantas y flores, y por supuesto, productos selectos de la gastronomía mallorquina, productos caseros y ecológicos, de la huerta, frutas y verduras de las de verdad, que da gusto verlas, y en su mercado municipal podréis encontrar de todo lo que busquéis, se os irán los ojos.

Un ambiente de lo más tranquilo, con la gente del pueblo mezclada con turistas y extranjeros que ya han hecho de Artá su lugar de residencia y que también aportan una gran riqueza cultural, todo hay que decirlo. El mercado está situado en la plaza central del pueblo, y hay muchos bares y terrazas donde poder tomar algo, comer y disfrutar del ambiente, sobre todo en la mañana tan soleada que tuvimos la suerte de disfrutar, en pleno mes de noviembre, ¡ que afortunados que somos!

Detalle de una tienda de la calle principal de Artá

Tienda de Vinos selectos de la tierra

Como veis ambiente tranquilo y de lo más distendido por el pueblo, mientras la gente pasea y disfruta del mercado, otros disfrutan de una buena conversación entorno a un café.

Y es que en Artá todo sorprende, tanto sus calles llenas de tradición, como en todos los pueblos de Mallorca, de casas de piedra y estilo cuidado, la gente cuida los detalles hasta en las tiendas y en su forma de decorarlas y hacer que pasear por la calle principal sea todo un placer para los sentidos, todo llama la atención, los productos selectos gastronómicos, hasta de decoración de lo más selecta también, en pocos sitios he visto tantas cosas bonitas juntas, hasta el punto que las floristerías no sólo son floristerías, sino que también te sirven un café, lo mismo en tiendas de decoración, estas sentada en objetos vintage y antiguos mientras tomas el café en la calle, sin duda sorprendente.

Con estas fotos os podéis hacer una idea de lo que os hablo, ésta tienda por ejemplo, parecía un gran bazar, de la India o de Estambul, cosas preciosas, pero en todas, así que si estáis buscando cositas para decorar vuestro hogar, os invito a visitar estas tiendas, os gustará todo.

Y aún hay más, durante nuestra ruta por el pueblo, vimos que el ayuntamiento de Artá que está en las últimas tendencias tecnológicas tiene paneles informativos en aquellos edificios importantes que hay que visitar, que mediante una aplicación que te descargas al comienzo de la ruta, y mediante un código lo capta y te muestra un audio de la información turística de ese lugar, y esto al equipo tecnológico que íbamos, nos gustó mucho, una gran iniciativa donde el turista puede tener su guia al momento.

Todo el pueblo está muy bien señalizado y te llevan a los lugares principales para visitar, como por ejemplo al lado de la plaza central, está la casa de Na Batlessa, una gran posesión, y el Teatro Principal, donde siempre ofrecen programa cultural y que tiene gran participación.

Teatro principal

Casa de Na Batlessa

Puntos informativos del Ayuntamiento de Artá

Hicimos un recorrido guiados por el mejor guía, ¡ ay Toni lo llevas en la sangre! y mientras disfrutábamos del paseo por las calles, las fotos en instagram iban y venían, y es que por este pueblo ves fotos por todas partes, y eso bien lo sabe la mejor experta, @inmyshoestravel cuya cuenta de Instagram recomiendo seguir, porque sus fotos son preciosas.

Pasando por la plaza del agua, lugar desde el cual se suministraba a todo el pueblo y que hoy en dia no está en uso, y después de subir unas cuantas escaleras, pero que merece la pena por las vistas que ves desde arriba, llegamos a la muralla que caracteriza a Artá, a su iglesia de estilo gótico y a su ermita de San Salvador, ¡ a subir escaleras familia, que merece la pena! 

Plaza del Agua

Escaleras de acceso a la iglesia

Iglesia

Ermita de San Salvador

Detalles de la muralla

La recompensa de subir hasta el lugar más alto de Artá es contemplar sus maravillosas vistas, visitar la ermita del Salvador, que aunque pequeña esconde las promesas y deseos de muchos creyentes, y poder pasear bordeando la muralla, vista panorámica visual de 360 grados, pasando de mar a montaña, y desde donde se pueden hacer fotos espectaculares, y de paso, como tiene un pequeño bar, mirar que lugar más cuco para merendar, ¿ quien se apunta? 🙂

Y aún nos quedamos con las ganas de visitar el Museo de Rondallas Mallorquinas, una casa dedicada a esta tradición de la isla, con tienda de productos típicos, y hasta con restaurante donde poder comer un buen pan amb oli, pero abren mañana y tarde en horario partido y justo se nos hacía demasiado tarde para poder visitarlo, así que será en otra ocasión.

Y ahora os dejo con el poblado talaiótico de Ses Païsses, un tesoro digno de visitar y con esa fotito de grupo agradecer a mis acompañantes el preciso día en Artá, nos vemos en la próxima equipo, que seguro que repito con vosotros.

POBLADO TALAIÓTICO DE SES PAÏSSES

El poblado talaiótico de Ses Païssses constituye el conjunto arqueológico más importante y característico del término municipal de Artá, y de toda la comarca oriental de la isla de Mallorca. De fácil acceso, y amenos de un kilómetro del núcleo urbano, en dirección sudeste, el poblado de Ses Païsses está emplazado sobre una pequeña colina, en el justo medio de un bosque de encinas.

Entre los años 1959 y 1963 el profesor italiano Gionanne Lilliu dirigió cuatro campañas de excavaciones que aportaron valiosas informaciones sobre la cultura talaiótica mallorquina y dejaron al descubierto buena parte de las construcciones que el visitante puede observar. En 1946 el poblado fue declarado Monumento Histórico-Artístico y al poco tiempo en la década de los cincuenta, el Estado adquirió los terrenos donde se sitúan los restos arqueológicos. Desde el año 1983 pertenecen al Gobierno de las Baleares.

Entrada al poblado

Este monolito está dedicado a Miquel Costa i Llobera, está delante de la puerta principal del poblado, en recuerdo del escritor y esclesiástico. Una vez accedes al poblado se pueden contemplar los restos arqueológicos rodeados por este bosque y encinar, que en este tiempo, el otoño ha llenado de hojas en el suelo, y es de lo más agradable pasear por este lugar, fijándote en las murallas, y puertas, en habitaciones con forma de herradura, en el talaiot central, en habitaciones de planta absidal y de planta rectangular y durante unos momentos llenarte de la magia de la cultura talaiótica, por tan sólo 2 euros de entrada, os va a encantar, amantes de la arqueología.

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