Excursión a la ermita de Maristel·la ( Esporles)
A 15Km de Palma de Mallorca se encuentra el bonito pueblo de Esporles, en plena Sierra de Tramuntana con bellos paisajes y desde donde parten muchas rutas de excursiones del GR-221 entre otras y esta que os traigo hoy, la subida a la ermita de Maristel·la y al Sagrado Corazón de Jesús lugar por todos conocido en este pueblo y desde donde se puede contemplar las mejores visitas de este municipio.
La excursión comienza en el extremo norte del paseo principal de Esporles, cerca de la Iglesia se encuentra la calle Mossèn Alcover, una calle empinada, al final de la misma es donde estacionaremos el vehículo y comenzará el camino a pie. Debemos coger un camino a la izquierda con una barandilla pegado a unas casas que empieza de subida, tras la primera curva a la derecha empieza el camino empedrado donde encontraremos la Font de Baix de Son Tries, que data del año 1254 y que debe su nombre a las casas que se encuentran un poco más arriba, las casas de Son Tries.
Dejamos la fuente atrás y seguimos por este camino empedrado que nos lleva a la carretera del Verger de asfalto, recordar siempre caminar con precaución y pegados bien al borde, ya que hemos de subir un trozo de carretera, ya empezaremos a ver bonitas vistas del pueblo de Esporles, y ahora hemos de estar atentos después de una curva a la derecha para tomar un camino que sube con forma de escalones situado a la izquierda, un antiguo camino de herradura que está pegado a fincas. De nuevo este camino nos devuelve al asfalto de esa carretera de Es Verger y vemos de frente una puerta de hierro con el cartel de “ermita” y que parece cerrada, la parte que está abierta es bien estrecha, hemos de pasar por aquí, dejando atrás este Coll de Son Ferrá.
Una vez pasada esta puerta llegaremos a las casas de Son Ferrà, donde nos encontraremos otra verja metálica que hemos de pasar y dejarla cerrada. A partir de aquí comienza un buen tramo de subida empinado, es la parte más dura de la excursión y que le otorga una dificultad media por ello. Son de esos tramos con mucha pendiente que te hacen respirar por la boca y te dejan sin aliento, pero que merece la pena, el paisaje es muy agradable entre madroños, algarrobos, pinos y encinas y con la bonita vista de la Sierra.
¡Qué bienlo cuenta todo m Arjonera! Gracias. Marita