Valldemossa: lugar de ensueño y de ilustres personalidades

Valldemossa es un pueblo de Mallorca situado a 17km de Palma que por su emplazamiento elevado forma parte del valle de la Sierra de Tramontana, repleto de olivos y almendros, rica en manantiales y en frondosa vegetación lo que hacen que el paisaje sea de postal y altamente recomendable visitarlo.

Es uno de los pueblos con más reclamo turístico, no sólo por toda esta belleza sino también por las ilustres personalidades que en él se han alojado, desde Santa Catalina Thomás donde se conserva su casa natal, pasando por La Cartuja donde vivió durante el invierno de 1838-39 la pareja romántica integrada por Chopin y George Sand, y posteriormente los ilustres Jovellanos, Rubén Darío, Santiago Rusiñol entre otros, que a día de hoy nos siguen deleitando la presencia de Ilustres Personalidades.

Al estar situado a 435 metros a nivel del mar y en plena sierra de la Tramontana, junto con el frondoso paisaje, olivos y almendros hacen que parezca una bonita postal que hay que verla en todas las estaciones, porque todas tienen su encanto, ni os cuento la imagen de postal que ofrecía en la gran nevada que tuvimos en Mallorca en el invierno del 2011, que será inolvidable para todos.

Pero cuando está despejado, y el sol ilumina todos sus rincones la belleza es espectacular, pasear por sus calles empinadas y sus casas todas iguales y de piedra, con las ventanas mallorquinas, y su original decoración de macetas y muchos detalles más que los vecinos del pueblo se dedican con empeño en conservar para que los turistas disfrutemos del silencio y la tranquilidad de un pueblo cargado de historia y de arte por todas sus esquinas.

Quizá por todo esto fue elegido por tantos ilustres personajes como lugar de retiro y de inspiración para crear música, pintar y escribir obras que perdurarán en el tiempo y darán siempre a Valldemossa el renombre que se merece.

Son numerosas veces las que he ido a Valldemossa, y cada vez me fijo en los detalles de una casa, o en lugares en los que no me había dado cuenta del encanto que tiene, no hay nada como coger una buena cámara de fotos y eso hicimos mi acompañante, un gran fotógrafo que me enseño a captar imágenes más allá de lo que nuestros ojos ven, y mirar a través del objetivo y plasmarlo luego en una bonita foto es lo más gratificante.

Iniciamos el paseo por el lugar principal del pueblo: La Cartuja, que fue mandada construir por el rey Jaime II entre los años 1309-1399 para que su hijo Sancho encontrara alivio a su asma y se construyó sobre un viejo alcázar moro por tanto se cree que de ahí proviene su nombre. La Cartuja es uno de esos lugares que merece la pena ser visitado en todo su complejo, con el Palacio del Rey Sancho, imaginar como vivió allí Chopin y embriagarte del concierto que ofrecen de piano para los visitantes, es todo un placer.

Ayuntamiento de Valldemossa situado en los jardines de La Cartuja

Jardines de La Cartuja

Monumento en la plaza homenaje a Chopin

De aquí a mi me gusta ir al mirador donde se puede ver una preciosa vista de Valldemossa y hasta de la bahía de Palma en los días despejados, pasando por una calle que es muy chula, y que pasas por el arco que pertenece al Palacio del Rey Sancho, y cada vez me fijo en unos detalles diferentes, nunca es igual.

Y ahora toca perderse por las calles empinadas y de piedra del pueblo, donde podréis encontrar muchos lugares con un encanto especial, desde el mítico Cappuccino ( que actualmente está de reformas este mes), hasta un restaurante de cocina tradicional mallorquina que está situado en una casa de lo más cuca, y que antes no tenía cartel que lo indicaran y eran pocos los que lo conocían y ahora ya tienen cartel y hasta se ha convertido en un pequeño Hostal llamado Can Marió, os puedo asegurar que a todas las visitas que he tenido en la isla los he llevado aquí y he triunfado, exquisita gastronomía ( aconsejo llamar y reservar porque el local es pequeño)

Patio del Hostal Can Marió

Hay muchos sitios que descubrir en Valldemossa y cada vez veo alguno nuevo, como un local llamado Aromas, con un patio interior donde tomar algo en un ambiente diferente, o una pequeña bodega donde degustar un exquisito vino con las mejores visitas dentro en su gran ventanal.

Y por supuesto hablar de Valldemossa es igual a disfrutar de las mejores Cocas de Patata, tradicionales de la gastronomía mallorquina y que aquí son las mejores, tanto que la gente sube adrede sólo para comer y poder comprarlas allí. En verano me gusta acompañarla de la tradicional horchata de almendra, pero ahora con este tiempo un buen café o mejor aún, un rico chocolate caliente, un placer que deleita los sentidos y que sólo pensarlo se hace la boca agua. Mi lugar favorito es Can Molinas, que dispone de un patio interior, lugar ideal para sentarse y disfrutar estos manjares después de dar un gran paseo.

Y después de reponer fuerzas nada mejor que continuar en la búsqueda de nuevos rincones por descubrir, y los hay, y son muchos, yo tan sólo os comento algunos que me han llamado la atención y yo he probado, pero nada mejor que hacer vosotros de investigadores y recomendarme algunos más, encantada de probarlos, porque a este pueblo no me canso de ir, y soy de las que no me da pereza y subir sólo para merendar allí, siempre vuelvo con unas cuantas fotos más, os pongo algunas que son nuevas para mi.

Bueno os dejo que sigo haciendo fotos allí, ¡ qué bonito es Valldemossa!! que disfrutéis de cada rincón, de la coca de patata y de lo que haga falta 😉

 

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